martes, 24 de febrero de 2015

El debate de la despedida


PP y PSOE llegaban a la primera gran cita del año políticamente más decisivo desde la Transición en una situación muy delicada, con las encuestas relegando al primero a guarismos de la época de AP y al segundo a cotas nunca conocidas en democracia. Tras la firma del pacto antiyihadista y los rumores que hablan de una gran coalición entre ambos partidos para evitar que gobierne Podemos tras las próximas generales, la duda estaba en cuál sería el tono de los contendientes, si Mariano Rajoy iba a tender veladamente la mano a los socialistas, si Pedro Sánchez iba a heredar el tono contenido de Rubalcaba en estas citas, si iba a haber algún tipo de entendimiento más allá del inevitable combate dialéctico. Nada de eso.

jueves, 19 de febrero de 2015

El ala oeste de La Moncloa

Son los hombres del presidente. Personas que viven entre las bambalinas del poder, cocinando la estrategia política del Gobierno y ayudando a tomar las decisiones que marcarán el devenir de España, aunque sus rostros permanecen desconocidos para el gran público. La atención mediática la copan el jefe del Ejecutivo y sus ministros, si bien alrededor del primero, en el complejo donde también desarrolla su actividad la vicepresidenta con más poder de la democracia, trabajan profesionales cuyo juicio puede determinar en última instancia no ya cómo se presente tal medida o se explique cuál viraje en el rumbo del gabinete, sino qué agenda legislativa se impulsará a medio plazo, cuál será el calendario de actividades públicas de Mariano Rajoy o en qué fecha se convocarán las próximas elecciones.

jueves, 25 de diciembre de 2014

El tiempo nuevo del rey Felipe

Se esperaba con mucha expectación el primer discurso de Nochebuena de Felipe VI. Las altas expectativas son siempre el peor enemigo para alguien que quiere impresionar, como es evidente que pretendía anoche el Monarca. Es mucho más sencillo superar unas expectativas discretas (como hizo Rajoy en el debate electoral de 2011) que cumplir con las altas (se tenía a Miguel Arias Cañete por un político más consistente que Elena Valenciano y salió escaldado del cara a cara de la campaña europea). Otro hándicap adicional que el Rey debía salvar era el procesamiento de su hermana por delitos fiscales dos días antes. Circunstancias adversas, pues, las que afrontaba un Jefe del Estado que pretende ser símbolo y cabeza de la regeneración política e institucional en España. ¿Superó la prueba? Sobre el fondo de lo que dijo cada uno tendrá su opinión, condicionada por su ideología y prejuicios y su capacidad para alejarse de ellos a la hora de valorarlo. Sobre las formas, cabe dar algunas pinceladas:

miércoles, 15 de enero de 2014

Los regalos de Obama

Moncloa llevaba meses esperando el momento. La cita del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con su homólogo estadounidense, Barack Obama, en la Casa Blanca iba a ser uno de los acontecimientos de la legislatura, una de esas fotos que ocuparía un lugar preeminente en cualquier recopilatorio de los que se harán cuando la etapa del gallego al frente del Ejecutivo concluya. Llegaba en buen momento, en pleno punto de inflexión para la economía española, hecho que el propio Obama reconoció con unas palabras que superaron a buen seguro la mejor expectativa del gabinete de Rajoy: "El primer ministro español llegó al poder en una época sumamente difícil para España y para Europa, en lo económico, pero con sus políticas se han producido avances para el crecimiento, reducir el déficit y volver a los mercados, gracias todo a su gran liderazgo". Un espaldarazo así de Obama, justo cuando el Gobierno lo está fiando todo a tratar de que cale ese mensaje, era la cosecha soñada.

Sin embargo, como tantas veces pasa en política, lo más probable es que un detalle nimio conocido a última hora sea el meme que se recuerde del acontecimiento, un meme que no favorece en nada, antes bien al contrario, los intereses del jefe del Ejecutivo. Este acudió a Washington con los deberes bien hechos y eligió con criterio los obsequios para su anfitrión: tres facsímiles de obras de cinco siglos de antigüedad (una biografía de Núñez de Balboa, primer europeo en divisar el Pacífico desde la costa oriental; una carta que dicho descubridor envió a Fernando el Católico para informarle del hallazgo; y un mapamundi de la época). Apropiadas, originales y valiosas prebendas a las que Obama correspondió con una caja -personalizada con el logo de la Casa Blanca y firmada por el presidente- de M&M's, las populares chocolatinas americanas. El contraste es tremendo y el efecto, avasallador, deja en muy mal lugar a Rajoy, pues la impresión que se desprende es que al hawaiano le interesaba más bien lo justo entrevistarse con él, mientras para Moncloa era un evento vital.

Rajoy y Obama, sonrientes, reunidos en el ala oeste de la Casa Blanca.

La anécdota, intrascendente políticamente, tiene un poderosísimo efecto comunicativo capaz de eclipsar cualquier otro aspecto de la reunión. Ya se ha convertido en un fenómeno viral que se expande endiabladamente por las redes sociales y del que informa la prensa tradicional. De estos actos lo que le llega al ciudadano medio -y lo único que recordará en unos meses- son cosas así, como bien sabe Zapatero, quien tampoco tuvo suerte en su visita a Washington en 2009. En aquella ocasión el resultado fue aún peor, pues la celebérrima foto de sus hijas con el matrimonio Obama todavía sigue siendo motivo de mofa en las barras de bar.

Da qué pensar el hecho de que los presentes de Obama vuelvan a ser noticia por lo "cutre" de su naturaleza. Hace unos años no fueron pocos los británicos que entendieron como un gesto despectivo el que regalara un modesto MP3 a la Reina Isabel II (a cambio del cuadro de ésta con el Duque de Edimburgo, tradicional obsequio de la Corona inglesa en las cumbres bilaterales) y una colección de películas americanas al primer ministro, Gordon Brown, en un formato inservible para los reproductores europeos. Brown, en cambio, optó por una primera edición de la biografía de Churchill y un portaplumas tallado en la madera del buque Gannet, gemelo del Resolute -de cuyos restos está hecho el escritorio del despacho oval-. ¿Elige Obama a propósito regalos de poco valor para que contrasten con las estimables prebendas que suelen llevarse a las cumbres bilaterales, tratando de escenificar así quién está por encima de quién? Desde luego, el presidente de Estados Unidos cuenta con los mejores asesores del mundo y podemos estar seguros de que no dejan al azar ni un detalle.

martes, 15 de octubre de 2013

Rajoy, ¿presidente de un solo mandato?

"Cuando la gente cree que te estás muriendo, en realidad ya llevas tiempo muerto". Esta sentencia que pudimos escuchar en un episodio de Boss -recomendable serie, pese a sus altibajos- resume a la perfección una de las máximas incontrovertibles de la política: cuesta un mundo ganarse la confianza del electorado y muy poco perderla; y, cuando la pierdes, ya es prácticamente imposible recuperarla. Al llegar a lo más alto, a la jefatura de un Ejecutivo nacional, el desgaste suele ser inevitable y la acción de Gobierno, con los años, va pasando factura, favoreciendo la alternancia en el poder. Puede haber excepciones, claro, y para evitarlas basta con limitar los mandatos por ley -como en Estados Unidos- o por costumbre -como en España: tras el ejemplo de Aznar y Zapatero, parece improbable que un presidente pueda durar ya más de ocho años-.

Sin embargo, la pérdida de la hegemonía por parte de un partido y su líder suele comenzar en la segunda legislatura. Lo normal tras ganar unas elecciones generales es consolidarse y seguir creciendo, logrando con relativa facilidad la reelección, ya que no es tan fácil que la gente cambie su adhesión. En nuestro país, el proceso suele culminarse con la inmolación del presidente de turno que, aquejado de lo que dio en llamarse síndrome de la Moncloa, se encierra en sí mismo, se niega a escuchar a nadie y toma las decisiones por libre, sin reconocer error alguno. Sin embargo, lo que ahora está ocurriendo es absolutamente novedoso: Mariano Rajoy logró en noviembre de 2011 la victoria más contundente en la historia del centro-derecha español y, apenas tres meses después, comenzó a perder masivamente apoyos, hasta llegar a la situación actual. Las encuestas -el último CIS; la última de Metroscopia- sitúan hoy a su partido 10-12 puntos por debajo que hace dos años, algo imposible de revertir a corto plazo. ¿Cuáles son las causas? Creemos que fundamentalmente tres:

Rajoy, en la imagen junto a Cospedal, ha sufrido un gran desgaste en tiempo récord. | EFE
1) Rajoy no ganó las elecciones por su carisma ni por su liderazgo, tampoco porque el proyecto de su partido generara una ilusión desbordante. Se impuso por la tremenda descomposición de su rival, el PSOE de Zapatero y Rubalcaba, que experimentó un hundimiento espectacular del que veremos si algún día se recupera. Así las cosas, la única alternativa era el PP, a quien ayudó el hecho de ser recordado como el partido que salvó la anterior crisis económica y el gran logro de seguir aglutinando a todo el centro-derecha bajo su paraguas en 2008. La inercia determinó el resultado. Sin embargo, una victoria así tiene el gran punto débil de que se logra por deméritos ajenos más que por méritos propios y si a corto y medio plazo no cumples las expectativas, la fuga de apoyos será inexorable. El millón de personas que en tres años pasó de votar PSOE a votar PP -otro hecho inaudito en nuestra democracia- era potencialmente infiel.

2) El Gobierno del PP desarrolló desde su primer Consejo de Ministros un programa que poco tenía que ver con el que concurrió a las elecciones. Esto supone perder credibilidad a chorros, sobre todo cuando no eres capaz de diseñar un discurso que explique con claridad por qué haces lo que estás haciendo. No tienen más que charlar con cualquier simpatizante o militante del PP: están huérfanos de argumentos, de relato, de respuestas. Estos le seguirán votando, claro, pero difícilmente podrán sumar adeptos en estas circunstancias. El PP está desaprovechando el enorme potencial de tener 700.000 militantes a la par que pierde crédito.

3) El sistema político español está en crisis. La devaluación de todas las instituciones y el progresivo desapego de los ciudadanos hacia ellas es palpable y continuo desde hace años. En los últimos meses se ha pronunciado aún más y los grandes perjudicados por ello son los dos grandes partidos, hacedores principales del sistema que tenemos y que tantas críticas genera. PP y PSOE pierden fuerza por esto, en favor de las opciones hasta ahora minoritarias y de la abstención. Ambas plataformas, que no hacen nada por adaptarse al cambio de paradigma, apenas superarían hoy el 60% de los votos, frente al 73% de 2011 o el 84% de 2008.

¿Tiene margen de maniobra el PP? Siempre se pueden hacer cosas. Hoy por hoy sigue siendo el partido que lidera los sondeos y el que gobierna con una cómoda mayoría absoluta. Esta es ya imposible de revalidar y su objetivo debe ser alcanzar el 40% de los votos, lo que le daría más de 150 escaños y haría muy difícil un cambio de Gobierno. El PSOE, igual o más debilitado que en 2011, tendría que tejer una compleja alianza con muchos partidos muy alejados entre sí para evitarlo. ¿Cómo llegar a esa cota? En primer lugar, presentando un candidato distinto y, en segundo, emprendiendo una campaña de cohesión y movilización de su masa electoral. Se trata de aglutinar los mismos apoyos que cuando Zapatero ganó por segunda vez, ni más ni menos. Rajoy, sin entrar a valorar su gestión ni su capacidad, es ya un político achicharrado, la gente cree que se está muriendo y eso es porque ya es un cadáver político. Si lo asume y deja paso, siempre podrá vender que se sacrificó por España y por su partido, asumiendo el coste de las medidas impopulares que la situación requería. 

Aznar, junto a San Gil el lunes en San Sebastián. | A. Press
El PP necesita un cambio de aires que ilusione a los suyos -para arrebatar adeptos a los demás no hay tiempo- y logre el cierre de filas que necesitan. Los movimientos de algunos de los barones autonómicos y las calculadas reapariciones de Aznar no son casuales, ya hay muchos convencidos de esto. El viento favorable de la recuperación económica que empieza a vislumbrarse puede ser el punto de partida, pero sería un gran error fiar todo a ello. Sus efectos palpables tardarán en llegar y, si siguen sin explicar nada, el efecto será nulo. El encargado de transmitirlo tiene que ser alguien a quien la gente vaya a escuchar, un cartel nuevo y con tirón (analizaremos las distintas alternativas en próximos posts). Rajoy -como Rubalcaba- no da el perfil. Si se empeña en presentarse por cuarta vez, cosa que creemos poco probable, se hará un flaco favor a sí mismo y al PP. Porque parece ya decidido que será el primer presidente español de un solo mandato.


domingo, 8 de enero de 2012

La sorprendente irrupción de Carme Chacón

Prueba superada. Carme Chacón ya es oficialmente aspirante (que no candidata, ni precandidata) a liderar el PSOE. Y cuenta, además, con grandes posibilidades de éxito. Su discurso de ayer sorprendió para bien porque pocos la tenían por una oradora competente, por una persona capaz de conectar con el auditorio, de hacer llegar sus mensajes con claridad. Con una intervención estudiada, ensayada, bien construida y articulada, extraordinariamente bien llevada, Chacón se sobrepuso a los evidentes nervios que tenía en el que fue el acto más importante de su vida política.

Más allá del contenido, lo que importa de este tipo de actos son los detalles, la puesta en escena, el no cometer errores y el ser capaz de colocar dos o tres titulares, ya que poca gente está dispuesta a atender y desgranar los 40 minutos de discurso con que la política catalana presentó sus credenciales. Chacón partía en esta carrera por el liderazgo del PSOE con un hándicap a priori muy difícil de salvar: su lugar de procedencia, un pueblo de Cataluña, y su pertenencia a una rama del partido, el PSC, que pretende diferenciarse y separarse cada vez más del tronco. Francisco Pi y Margall fue el último catalán que presidió un Consejo de Ministros en España (durante poco más de un mes, en 1873), si dejamos a un lado la efímera etapa del militar golpista Dávila Arrondo al frente de la Junta Técnica del Estado durante la Guerra Civil. A nadie se le escapa que un candidato catalán a la Presidencia del Gobierno levantaría no pocas suspicacias y provocaría recelos entre muchos ciudadanos, también en el electorado socialista. Aunque grite cada día "viva España" (como reclamó Bono y como a menudo ha venido haciendo Chacón en su condición de ministra de Defensa) y muestre un claro distanciamiento del nacionalismo. De eso era consciente el equipo de la aspirante y por eso dedicaron grandes esfuerzos a reivindicar su españolía, presumiendo, por ejemplo, de sus abuelos andaluces, castellanos y aragoneses. La lucha contra el estereotipo y los prejuicios motivó también que el escenario elegido para su presentación fuera Olula del Río, el pueblo almeriense de su familia paterna donde pasó parte de su infancia. Como además está situado en la región clave para el Congreso Federal, la que aporta el 25% de los votos, se mataban dos pájaros de un tiro.

Chacón sorprendió con una cuidada y acertada presentación. | 20Minutos.

Del discurso de Chacón destacaron, además de los continuos guiños a Andalucía y al PSA, tres aspectos:

1) La brillante respuesta a la artimaña de su rival, Rubalcaba, de arrebatarle la bandera de las primarias abiertas. Su entorno ya se había encargado de recordar que él fue precisamente quien abortó las primarias la primavera pasada y la aspirante a la secretaría general lo remató con ese "si decimos primarias, hacemos primarias"

2) El ataque al que sin duda es el mayor punto débil del ex vicepresidente del Gobierno, lo difícil que resulta asociar su perfil a la renovación que la gran parte del partido considera necesaria para salir del bache. Su llamada a huir del "inmovilismo" que representaría la opción de Rubalcaba salió en todos los medios.

3) La demostración de que puede ser una solvente líder de la oposición, intercalando entre sus propuestas críticas bien elaboradas a la gestión del Gobierno del PP. Este aspecto seguro que acabó de convencer a muchos socialistas que abogaban por el pragmatismo de elegir, sin entusiasmo, a Rubalcaba por su mejor preparación, experiencia y capacidad.

Chacón sumó ayer a sus dos grandes ventajas (la juventud y el menor grado de identificación con el zapaterismo que su rival) la neutralización del hándicap de su procedencia y la demostración de buenas cualidades políticas. El PSC, Griñán, Barreda, Gómez, Pajín-Puig, López Aguilar e Izquierda Socialista son apoyos suficientes para pensar que tiene grandes posibilidades de vencer. Pero, más allá de eso, la impresión que da es que va hacia arriba y todavía queda un mes para la votación final. Rubalcaba, experto en perder elecciones internas, seguro que ya está nervioso.


miércoles, 4 de enero de 2012

El inquietante inicio del Gobierno Rajoy

Nueve días. Ese es el tiempo que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tardó en incumplir su mayor promesa electoral y en legislar en contra del precepto básico de la política liberal que él y su partido aseguran defender. El Ejecutivo del PP no solo llevó a cabo la segunda mayor subida de impuestos de la historia (solo Zapatero aumentando el IVA y eliminando la deducción de los 400 euros le superó en volumen de ingresos previsto), sino que emprendió una reforma fiscal progresiva, en la que las clases medias se llevan, de largo, la peor parte. Un tercer factor redondea la jugada: el anuncio de la medida se hizo mediante el populista discurso que tanto criticaban en la oposición: "que pague más el que más tiene". Como muy bien ha expresado David Gistau, Rajoy ha confundido la disposición al sacrificio de quienes le votaron con la disposición a ser engañados.

De ningún modo puede valer como excusa el haberse encontrado con un déficit dos puntos superior al previsto, puesto que ese desfase era algo que en el PP conocían. Contaban con ello desde hace meses, contaban con ello en la campaña en la que prometieron no subir impuestos y contaban con ello en el debate de investidura donde Rajoy anunció que el ajuste sería de 16.500 millones, sin matizar suficientemente que ese solo sería el principio, dado que era muy posible que el déficit público superara con creces el 6%. El hecho de que se haya ensalzado hasta la saciedad lo "modélico" del traspaso de poderes, el que Rajoy y Zapatero hagan gala ahora de una sobrevenida e infranqueable amistad, el que el presidente entrante despidiera al saliente con un generoso "acertó y se equivocó, como todos" o el que se condecore con la Cruz de Isabel la Católica al Gobierno socialista son solo algunos indicios de cuán paniaguado estaba todo y cuán grande fue el engaño pergeñado por los vencedores de las elecciones y por el Ejecutivo saliente, que hasta hace bien poco también aseguraba con inusitada firmeza que se cumpliría el objetivo de déficit, e incluso que había 4.000 millones de margen.

De Guindos, Santamaría, Montoro y Báñez anunciaron las medidas el 30 de diciembre.

La excusa del despilfarro autonómico tampoco vale. No vale para el Gobierno del PP porque su partido controla la mayoría de las comunidades y algo sabría ya de cómo estaban las cuentas hace unas semanas. Y no vale para los socialistas porque el déficit del Estado ha superado en 3 décimas lo previsto y la Seguridad Social ha acabado el año en números rojos pese a que el Gobierno del PSOE esperaba un superávit del 0,4%.

Es obvio que Rajoy y su Gobierno han optado por tomar todas las medidas que creen necesarias desde el primer momento, sin que les tiemble el pulso, con el objetivo de transmitir firmeza a los mercados y a los ciudadanos españoles. Se la juegan en la primera parte de la legislatura sabedores de que una recuperación de la economía a partir de 2013, con un importante ritmo de creación de empleo, calmará al electorado que previamente podría haberse enfurecido no solo por la dureza de esas medidas sino, insistimos en que esto es lo relevante, por el engaño manifiesto del PP. Es obvio que el Ejecutivo acaba de empezar a rodar y goza aún de todo el crédito por parte de quienes le votaron, pero haber arrancado con un gesto así puede precipitar la erosión de esos cuatro ministros que anunciaron las nuevas y del presidente del Gobierno. Este jueves vendrá el segundo capítulo del plan de ajustes, seguramente con privatizaciones y supresión de empresas públicas. Y de aquí a marzo, cuando se aprueben los Presupuestos de 2012 (puede que con una subida del IVA, dando otro revés a la coherencia del PP), será un no parar. Lo del viernes 30 fue solo "el inicio del inicio", como dijo la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, pero de este Gobierno se esperaban profundas reformas de cuyo desarrollo aún sabemos poco. La del mercado de trabajo y la del sector financiero son las que más urgen y en ello están ya Báñez y De Guindos. Si no llegan pronto y no empiezan pronto a desarrollar el programa reformista que abanderaron, su crédito se irá diluyendo. No decimos nada si a ello suman una gestión contraria a la antes defendida, una profunda recesión en el primer semestre del año o las contradicciones, desautorizaciones y multiplicidad de voces que se están produciendo en el seno del Gobierno en este inicio de legislatura.